8 consejos para decir adiós al Jet-Lag.

Todos las veces que iniciamos un viaje a un país lejano, vuelve el temido Jet-Lag. Pero, ¿Qué es y cómo nos afecta?

Con el término “Jet-Lag” designamos a los fenómenos de desincronización que se producen entre nuestros ritmos endógenos del individuo (ritmos biológicos) y los ritmos exógenos del entorno (medio ambiente donde nos encontramos); y este perdura hasta que se produce el acoplamiento de ambos ritmos. Este periodo de tiempo en el que está manifestándose el desajuste, es nuestro “jet-lag”: durante estos días suelen presentarse síntomas como alteraciones del sueño, disminución de la capacidad cognitiva, dificultad para concentrarse, desorientación, irritabilidad, fatiga, mareos, falta de apetito, desmotivación, e incluso trastornos gastrointestinales (diarrea).

Debemos tener en cuenta hacia donde es el lugar donde volamos: En caso de vuelos hacia el oeste (retraso de fase), hay una menor repercusión sobre el ritmo del sueño. Nos despertamos antes. Un día de adaptación por cada hora de diferencia.Si volamos hacia el este (adelanto de fase), hay una mayor dificultad para ajustarse al horario con respecto al ritmo del sueño, resulta difícil conciliar, y además la calidad del sueño es peor. Un día y medio de adaptación por cada hora de diferencia.

“El tiempo de adaptación al nuevo horario es de un día o día y medio por cada huso horario traspasado. Con menos de dos horas de desfase horario prácticamente no hay desajuste”

 

El Jet-Lag puede dejarnos fuera de juego si no estamos preparados.   Lo photo-1434210330765-8a00109fc773mejor anticípate a él, y si no puedes evitarlo, mitiga sus efectos a través de la alimentación y una adecuada estrategia de adaptación. No son remedios infalibles, pero si sigues estas fases, seguro que disfrutarás más pronto de tu destino.

 

Las fases anti-jet lag:

Fase 1: El Antes.

1.Ajusta tu reloj biológico. Durante los ocho días previos a la salida de tu vuelo, es bueno despertarse e irse a dormir una hora antes si viajas hacia el Este. Si, por el contrario, tu destino es hacia el Oeste, lo mejor es despertarse y acostarse una hora después.

2.Actualizar la hora de tu reloj durante el viaje. Sincroniza tu reloj con la hora de tu nuevo destino, esta medida te ayudará psicológicamente a ir adaptándote al nuevo horario.

3.Dieta anti-jet lag. Lo más aconsejable: muchas proteínas y carbohidratos durante los cuatro días anteriores e ingerir una dieta de pocas calorías durante los dos días posteriores.

“Tus comidas: proteínas, carbohidratos y pocas calorías”

Fase 2: El durante.

4.Evita el alcohol. Aunque te apetezca una cerveza o un poco de vino mientras hacen una maratón de películas en el avión y el plan sea de lo más apetecible, no caigas en la tentación. El alcohol, al igual que la cafeína, favorece la deshidratación, la cual contribuye de forma considerable a aumentar la sensación de descompensación horaria. Así que en este caso, tu mejor aliado, será el agua.

5.Ahora ¡Duerme! Antifaz, tapones para los oídos y una manta serán tus mejores aliados para conciliar el sueño durante el vuelo. Y durante las horas de vigilia, nada mejor que beber agua para estar bien hidratado y comer almendras, pues este fruto seco contiene melatonina, un potente aliado para regular las horas de sueño.

“Sin café y sin alcohol: Almendras, agua y a dormir”

Fase 3: En Destino.

6.Ahora ¡No duermas!. Probablemente al aterrizar pensarás ir  directo al hotel y acostarte a dormir, mejor no lo hagas. Es preferible darse una ducha, pasear, salir a comer y mantenerse entretenido más que quedarse en la habitación. Siempre todos pensamos lo mismo: “me acuesto y como nuevo”. Quizás la siesta te sentará de maravilla, pero estarás pagándola durante al menos los dos días siguientes.

7.Come si toca. Una vez en destino, adáptate a los horarios de comida locales, ya que esto te ayudará a compensar el jet lag. Suele funcionar muy bien si llegas temprano, evitar el (a menudo poco sustancioso) desayuno del avión y tomarlo con calma cuando aterrices.

8.Espera el Sol. La mejor manera de recibir el nuevo día en destino es despertarse con la luz del sol. Nada de despertadores o alarmas. Basta que por la noche dejes levantadas las persianas de modo que la luz solar te “obligue” a despertarte de forma natural o, al menos, de una forma un poco más llevadera.

“Haz lo que toca, cuando toca”

 

Y ahora, ya estás preparado:

           ¡Despegamos!

 

 

 

 

 

Fuentes:  MLH(Biblioteca Nacional de Medicina de EEUU)/BBC

 

Categorías: Turismo 2.0

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